Sobre las prácticas emancipatorias de autonomía en un contexto de aislamiento social y económico.
Neuquén, Puel Mapu. – Desabastecimiento de alimentos, cierre de fronteras y limitación para andar en la calle. ¡Toque de queda! Perimetración y restricción de circulación para personas habitando barrios periféricos. Marcación de casas, persecución ideológica y «sacrificio» de personas mayores de edad. Presencia de fuerzas militares custodiando lugares estratégicos. Desaceleración de la economía, desinformación e incertidumbre generalizada. El contexto sociocultural y político es elocuente y no deja lugar a dudas. ¡Estamos en guerra!
Un empleado municipal coloca un cartel de “zona wi – fi” en el centro de la ciudad de Neuquén durante los días de aislamiento social.
Introducción.
Doce reflexiones breves acerca de la vida, la muerte, la autonomía (alimenticia), la salud (ancestral), la educación (emancipadora) y la(s) identidad(es) que nos constituyen como che.
Por Vica Rule / Fotografía: Adriana Esthela Flores
¿Cómo hacer un abordaje serio a la actual coyuntura marcada por la crisis sanitaria del COVID19 en México desde la perspectiva de los movimientos sociales? ¿Cuál será el horizonte posible, en términos políticos cuando regresemos de nuestro actual confinamiento? ¿Asistimos hoy al triunfo del proteccionismo comercial frente al proyecto de globalización neoliberal?
Un principio básico, de la presente coyuntura sería, en mi opinión, el reconocimiento de lo inestable, de lo contingente y de la conjetura del escenario actual; muchas aseveraciones incluso científicas, en el transcurso de la pandemia, han cambiado de un momento a otro, en unos días o semanas. La misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha caído en contradicciones, al igual que políticos y mandatarios.
En nuestro país, las declaraciones más polémicas han sido las del propio mandatario Andrés Manuel López Obrador; desde las…
Este 20 de febrero se cumple el primer aniversario del asesinato político de Samir Flores Soberanes periodista de la Radio Comunitaria 100.7 FM de Amilcinko y uno de los integrantes más activos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala y de la Asamblea Comunitaria en resistencia de Amilcingo, municipio de Temoac en el Estado de Morelos, ambas organizaciones opositoras al mega proyecto de la Termo eléctrica de Huexca y del Proyecto Integral Morelos (PIM). En el marco de este primer aniversario es necesario hacer una lectura reflexiva e interpretativa de los hechos que, al mismo tiempo, sea una interpelación colectiva sobre cuál es el significado, histórico y político de este lamentable acontecimiento.
En ese sentido el asesinato de este periodista y luchador comunitario es uno de…
PIDO LA PALABRA Involucramientos y diversidades Por: Vica Rule / Imágenes: Yolanda Martínez ¿Tú que hubieras hecho en mi lugar? Si mis asesinos son servidores públicos, ¿en quién acudimos? ¿O en quién confiamos? ¿Tú crees que pueda haber justicia? Familiares de Víctor Emanuel Martínez 16 años El municipio de Chimalhuacán es uno de los lugares […]
La llamada comunidad lGBTTII o Diversidad en la actualidad está inmersa en una ola de activismo marcada por el pragmatismo electoral, el happening, las correas de trasmisión, las puertas giratorias, la despolitización, la desmemoria, el conservadurismo y un claro giro hacía una orientación política de derechas. Este escenario es auto referencial, pos-ético, individualista, neo liberal y nihilista: “préñame del bicho o del virus” es la frase cínica y abyecta que sintetiza esas nuevas subjetividades narcisistas.
Me refiero, sobre todo, a los “activistas” de Estado, a los políticos profesionales o suspirantes a hacerlo que han hecho del activismo LGBTII un modus vivendi (y operandi también), a los que consideran la justicia a las víctimas como “defender causas perdidas”, me refiero a la hipocresía de políticos que organizan “Foros de la Diversidad” y al otro día presumen su homofobia en público; a los que guardan silencio frente al avance de Encuentro Social (PES) y la muerte del Estado laico, al avance de las derechas en la política pública en México, me refiero a la mediocridad vergonzante de funcionarios públicos que tienen a su cargo políticas de protección a la Diversidad y carecen de experiencia y conocimientos básicos para ello y, sobre todo, a los que no tienen legitimidad ni memoria y han olvidado a Neftalí Ruiz, a Octavio Acuña, a Agnes Torres entre muchas otras víctimas.
Seamos claros hoy ser activista LGBTTII en México no necesariamente significa ser progresista, demócrata, incluso liberal y mucho menos buscar un auténtico mejoramiento del país, ni de la comunidad que dicen representar. La marcha Gay Pride hoy en la ciudad de México perdió la oportunidad de cambiar la política de Panóptico del corrupto Mancera, y delegar su organización a los verdaderos protagonistas que son las colectivas, familiares de víctimas de homofobia, transfobia y a las organizaciones auténticamente representativas. Al menos a mí no me representa una renegada de su patria como la Pastrana ni la embajadora de Estados Unidos.
El
fin de los homosexuales
Pero hubo un tiempo en que
las cosas no fueron tan malas para la cultura homosexual. La primera ola o
etapa histórica (activa) del movimiento, fue de un carácter ecuménico, radical
y de vocación igualitaria. Fue en el contexto de las jornadas de solidaridad
con la Revolución cubana donde los activistas de la diversidad, por primera
vez, deciden salir a la luz pública en la defensa de sus derechos.
En Julio de 1978 el Frente
Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) y el grupo Lambda de Liberación
Homosexual organizaron por primera vez la marcha del orgullo gay en México del
Monumento a los Niños Héroes al Hemiciclo a Juárez en la ciudad de México. Las
consignas de esa época testimonian como el movimiento gay como una lucha dentro
de una perspectiva social: “Derechos iguales a los homosexuales”
Para los sujetos
transexuales esa época fue una larga noche de represión y asesinatos. Uno de
los más emblemáticos fue el de Neftalí Ruíz (1993) en la ciudad de Tuxtla
Gutiérrez, Chiapas. Fue quizás el primer asesinato de una activista transexual
que motivo una reacción de organismos nacionales e internacionales de derechos
Humanos.
Pese a las recomendaciones hechas por dichos organismos el asesinato de Neftalí Ruíz y de otros transexuales en el estado de Chiapas fueron olvidados sobre todo después del levantamiento zapatista como lo señala en su informe: “Informe Especial Sobre Ejecuciones en Chiapas” del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, AC: “La última acción del gobierno de Chiapas fue la designación en el año de 1994 de un fiscal especial para esclarecer los casos, Jorge Gamboa Borraz quien asumió esta función y tres meses después renunció. Hasta el momento no se ha vuelto a designar a otro fiscal lo que demuestra la poca disposición de las autoridades. Los crímenes aún continúan impunes. Sin embargo en este año, tras la irrupción en Chiapas del EZLN, las investigaciones del caso fueron olvidadas completamente por las autoridades estatales.” El crimen de Neftalí Ruíz por parte de un elemento de la Policía Judicial Estatal, según testigos también motivo el primer informe Rompiendo el silencio de Amnistía Internacional sobre la situación de la comunidad LGBTII.
En términos generales el SIDA y los asesinatos de activistas marcaron el final de esa etapa histórica del movimiento gay en México. Ese eclipse de los valores de lo ecuménico y lo igualitario coincidió también con la irrupción en el mapa político nacional de la unificación de dos procesos: por un lado la unificación de una parte de las izquierdas mexicanas que tuvieron como resultado el Partido Mexicano Socialista (PMS) y por otro lado, la escisión del PRI de la Corriente Democrática encabezada por el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.
El fraude de las elecciones
de 1988 impusieron la continuidad del proyecto neoliberal en México, a la vez y
que se visibilizo el divorcio entre una realidad mediática nacional sostenida
por lo grandes oligopolios comunicacionales en maridaje con los grupos del
poder fáctico y el otro México plural, diverso, multiétnico, pluri lingüístico
y cultural. Empero, el descontento social y las indignaciones desbordadas
fueron congelados inesperadamente por el mismo Cuauhtémoc Cárdenas en un
discurso multitudinario en el Zócalo de la ciudad de México.
En ese contexto donde predominaba la exigencia de los derechos de participación política y dónde los derechos humanos no eran parte del lenguaje político de la época, una gran parte, pero no todos, de los activistas gay y lesbianas sobrevivientes a la represión y a la pandemia se incorporaron al PRD. Históricamente ahí nació esa subordinación de parte del movimiento de la diversidad al sistema de partidos en México. Desde esos tiempos los temas de la agenda LGBTTII se subordinaron y redujeron al clientelismo electoral y a la legitimación de los partidos políticos en México.
La
segunda ola
Los noventas inician, con
ese vacío generacional provocada por los estragos del SIDA, una segunda ola
donde los colectivos y activistas se plantean demandas específicas y
particulares, la marcha de Orgullo Homosexual se convirtió en un evento para
visualizar y hacer públicas estas
demandas. Esta segunda ola de activismo la podríamos llamar de corto plazo,
reivindicatoria y autorreferencial.
La crisis de las derrotas históricas y activistas de la misma izquierda partidaria en México: Para ser precisos, el desplazamiento de esa izquierda ya en el poder local como en la ciudad de México hacía posiciones neoliberales; al asumir un fin de la historia y de la clausura aparente de toda posibilidad de cambios desde una mira social se tradujeron en un abandono de todo proyecto alternativo ubicado desde una posición de izquierda.
En pocas palabras llegaron
al poder no para cambiar la realidad ni el mundo sino para resarcir desde lo
individual esa lucha (1997); es decir lo universal y colectivo subordinado a lo
personal, al simple interés particular a lo mucho del grupo o mafia política a
lo que se pertenecía y la relación con el colectivo se limitó a lo clientelar y
burocrático. Desde luego la llegada de la izquierda partidaria a la ciudad de
México se tradujo en algunos avances formales y jurídicos producto de décadas
de luchas y de varias generaciones de activistas del movimiento gay.
Tercera ola
En el nuevo siglo y milenio el movimiento llamado oficialmente LGBTI inicia una tercera ola o periodo que en términos generales podríamos llamar pasiva, líquida, dependiente del partido, de la clase política y de la estructura de Gobierno. Lo que es peor inicia una etapa donde circulan nuevos elementos ideológicos; de privatización, de comercialización, de neoliberalismo del movimiento gay en la ciudad de México y espejeado en muchas otras partes del país.
La crisis de este periodo histórico de la diversidad tiene un pináculo de esta abducción de la marcha llevada a cabo por el gobierno central de la ciudad de México se establece, en términos simbólicos, cuando la embajadora Norteamérica Roberta Jacobson es la invitada especial a la marcha del 2016. En mi opinión uno de las mayores tonterías, agravios e insultos que la comunidad LGBTTII ha recibido en toda la historia de su movimiento.
En síntesis a partir de este marco histórico del movimiento gay en México ha sufrido una derrota histórica en la medida que desde su etapa política y militante se ha terminado en el triunfo de la abducción neoliberal, no obstante a partir sobre todo, de la ruptura objetiva y subjetiva que significó Ayotzinapa se ha abierto nuevos escenarios de resistencia y oposición a esa política oficial.
Hoy es posible hablar en México, afortunadamente, de un movimiento a favor de los derechos de la Diversidad y de las identidades sexo diversas fuera de los partidos políticos; una joven generación de activistas articulados en colectivos, agrupaciones anticapitalistas, Redes de apoyo a Marichuy, colectivas en provincia, batucadas lesbo feministas, también marcharon en día de hoy con el genuino sentido de reivindicación, rebeldía, desobediencia y protesta política con el que se inicio hace 41 años esta marcha.
La devaluación de la franquicia
Ese escenario alternativo viene del lado más débil, desprotegido, precario y desechable de la sociedad. Proviene de las indignaciones provocadas por el alto índice de feminicidios, las desapariciones, la trata de blanca, las ejecuciones políticas de opositores al modelo neo liberal. Esa la otra cara de ese giro a la derecha del movimiento gay tiene como contra parte el crecimiento escandaloso del feminicidio en todo el mapa del país y de un alto índice de asesinato de homosexuales y mujeres transexuales.
La marcha de finales de
octubre del 2016 es sintomática de esos
nuevos escenarios y comportamientos sociales de los integrantes de la
diversidad en México porque fue de manera espontánea por los asesinatos de
transexuales en la Alcaldía Cuauhtémoc de la ciudad de México; marcha apoyada
por feministas radicales, activistas transexuales, anarquistas, ciudadanos
independientes.
Esa protesta fue significativa porque se dejó de usar la bandera tradicional gay. Los activistas profesionales fueron desplazados por los liderazgos naturales emergidos desde los propios grupos afectados, liderazgos que hicieron una declaratoria de guerra al gobierno federal. La bandera de arcoíris dejo de representar las demandas y la indignación de los sujetos marginados de la diversidad, se convirtió ese día en una franquicia no en un referente de movilización política en su lugar la bandera de la transexualidad encabezo el eje movilizador de esas conciencias.
Hacía una equivalencia posible
Ahora bien: ¿lo anterior por
qué es importante para el resto de los movimientos sociales? Una reflexión
inicial sería porque es indicador de nuevos escenarios y sujetos sociales en
México. Un escenario donde las viejas verdades se vuelven insostenibles, ya no
hay nuevas verdades sino inéditas incertidumbres y complejidades que arrojan
nuevas preguntas para las que, por el momento, no hemos dado, ni encontrado una
respuesta.
Un ejemplo sería el
desplazamiento de los sujetos tradicionales de las luchas políticas del siglo
veinte hoy sustituidas por nuevos sujetos de emancipación que responden no sólo
a sus condiciones materiales y locales de existencia, sino a la exacerbación de
sus indignaciones, a su nueva perspectiva global y a su vocación por establecer
vinculaciones con otros indignados más allá de sus fronteras temáticas y de los
alcances de sus demandas particulares.
El término de vinculación
entendido como un grado de mayor identificación y de entendimiento causal que
el término de equivalencia en toda perspectiva de organización social en
México. Es decir, ¿cuál es el denominador común, el nexo causal en la violación
de los derechos humanos de los sujetos de la diversidad en México con otros
temas como del feminicidio; la criminalización de la protesta?
En varios momentos he
señalado que el nexo común y el punto unificador esta con el actual paradigma
de justicia en México; en concreto son los mismos Ministerios Públicos, los
mismos funcionarios de Procuradurías, los mismos jueces, la misma dinámica estructural
la que afecta tanto a uno como a otros; entender esto es encontrar una
equivalencia con otros sujetos interesados en las mismas trasformaciones y
rupturas sociales.
El sujeto transexual en la
ciudad de México y en el país está, generalmente, debajo de la pirámide social;
por ello su única posibilidad de resistencia y de sobrevivencia está en la
organización social inter clasista, transversal y en la alianza con otros
sujetos sociales discriminados o explotados.
El sujeto transexual, en
nuestro país, ya no tiene nada que perder y todo un mundo posible por ganar;
ese espíritu de lucha, esa inspiración, esa vocación por sobreponerse al miasma
y a la resignación ante la catástrofe neoliberal puede ser irradiada a otros
acompañantes situados en la misma barricada social.
El tema social de la diversidad es llave de entrada a otras temáticas atravesadas por las mismas violencias estructurales del país. En esa perspectiva las actuales restauraciones conservadoras y el fortalecimiento de las derechas dentro del mapa político en México tienen en el punto de mira de su discurso de odio, no sólo a las identidades sexo diversas, sino también a los migrantes de la frontera sur, a las mujeres que reivindican el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, a los pueblos comunitarios que se oponen a los mega proyectos extractivistas, a los periodistas que desde las radios comunitarias y sus páginas de internet deciden no guardar silencio sobre ante la graves crisis de los derechos humanos en México.
En nuestro país soplan inéditos vientos conservadores, neo fascistas y de odio. Por ello el movimiento de la Diversidad junto con los feminismos incluyentes y críticos es, al menos deben ser los primeros en advertirlo y oponerse. Hay que entender que la “aceptación” y supuesta tolerancia de Encuentro Social a los derechos de la Diversidad es un recurso táctico mientras acumulan mayores espacios de poder.
Es ingenuo creer en la palabra de tolerancia del PES hacia la Diversidad; es un grave error político pensar que los derechos ganados no son irreversibles. Las luchas que hoy hagas o dejes de hacer serán los derechos del mañana, no basta “Ser para resistir” hay que organizarse, recuperar el carácter reivindicatorio de la Marcha del Orgullo Homosexual su vocación igualitaria, su caracter ecuménico e incluyente, su rebeldía y desobediencia. Sólo organizados con otros sectores lograremos resistir par realmente Ser.
México es un país paradigmático de la institucionalización: la «patria mexicana» se ha forjado de las luchas de liberación de mujeres y hombres surgidos del pueblo oprimido y explotado. Lo mismo la “plebe” que siguió a Hidalgo y a Morelos en la guerra de independencia, la “chinaca” que junto a Juárez resistió y expulsó al ejército invasor, así como la “bola” que combatió en el Ejército del Sur con Zapata o en la División del Norte con Villa durante la revolución mexicana, fueron pueblo “de abajo” (“¿Quién nos dio la independencia? ¿Quién nos dio la revolución? ¿Quién expulsó a los extranjeros? Fue el pueblo en armas, no el Ejército”, son ellos quienes han protagonizado los movimientos armados que formaron el México actual, dice el general en retiro José F. Gallardo).Sin embargo, las fuerzas revolucionarias de estos movimientos instituyentes, cuyas demandas son primeramente sociales, terminan al servicio del Poder, cada que estas luchas son encarriladas en las estructuras de la política instituida.
Las tres “transformaciones” de México.
La “independencia” de México se consumó en 1821, cuando el movimiento insurgente, agotado y debilitado, “pacta” con Iturbide (un militar sanguinario que peleaba contra los rebeldes), comisionado para apaciguar al país (sus “tres garantías” eran, asegurar la “religión católica”, conceder la “Independencia” y lograr la “Unión”, en otras palabras, desarmar a los guerrilleros que aún sobrevivían).
Con
su triunfo y embriagado por la voluntad de poder, el “libertador” Iturbide se
proclama él mismo emperador de México. Pero viejos insurgentes se levantan en
armas y en 1823 el fallido emperador huye a Europa. La joven nación queda dividida y enfrascada
en pugnas internas (robo de tierras, cacicazgos y luchas por el poder locales).
Lo cual deja el campo puesto para la invasión norteamericana de 1846-47, donde
se pierde parte del territorio (sin el apoyo de los gobiernos de los estados,
que no consideraban como suya esta guerra del gobierno central). Y donde Santa
Ana “chaquetea” –cambia de chaqueta- ahora con los liberales, ahora con los
conservadores, sirviendo a ambos bandos.
Benito
Juárez (que llega a la presidencia no por elección popular, sino después de que
Ignacio Comonfort dimite –en un “autogolpe de estado”- y él, como ministro de
justicia, ocupa el cargo), recibe una nación pobre, fragmentada y en guerra. Pero
convertido en héroe en 1867, por fusilar a Maximiliano y expulsar al ejército
imperialista francés (en ése tiempo el más poderoso del mundo), así como por
sus Leyes de Reforma (que le confiscan algunas riquezas al opulento clero), adquiere
tal popularidad, que se cree el único capaz de conducir a la devastada nación, así
que se reelige como mandatario (ante el disgusto de algunos, que también se
batieron contra los invasores y reclamaban el poder, entre estos, el general Porfirio
Díaz).
Díaz,
tras varios intentos fallidos y aprovechando la prematura muerte de Juárez, toma
militarmente el poder, dando inicio a la “paz” de una dictadura brutal que
duraría 35 años. El México bárbaro del “Porfiriato” no puede seguir ocultándose
ni justificándose bajo la consigna del “progreso” y es firmemente cuestionado a
través de la palabra viva, la letra escrita y la lucha armada. La revuelta popular
logra derrotar, otra vez, al dictador (que huye a Francia).
Pero
con el homicidio de Madero y el “golpe de Estado” de Victoriano Huerta, con el
gobierno constitucionalista del militar-hacendado Venustiano Carranza (también
acribillado), y sobre todo con los asesinatos de Magón, de Zapata y de Villa,
las demandas revolucionarias se falsifican. Centralizadas y controladas las
organizaciones sindicales, urbanas y campesinas, las fuerzas revolucionarias son
utilizadas en la formación de un nuevo aparato político (PNR, PRM, luego PRI).
Este “aparato” sería el mediador (mediatizador) entre el movimiento social
revolucionario y el Estado mexicano.
Genealogía de la democratización.
Hay
quienes opinan que hemos llegado a una “madures” democrática (competencia
igualitaria en la elección, buen porcentaje de votantes, conteo confiable y
alternancia). Pero los eternos fraudes en México (que se volvieron parte de su
normalidad política), la opulencia y el cinismo de los políticos, la cooptación
o exterminio de toda oposición, el hastío popular, el abstencionismo…,
configuraron una “democracia” muy a la mexicana (una “democracia bárbara” la
llamó José Revueltas).
El
movimiento estudiantil-popular de 1968 (con sus antecedentes inmediatos en el
movimiento médico y en la huelga ferrocarrilera de una década anterior, con
presos políticos como Demetrio Vallejo y Valentín Campa), aun cuando fue casi
aniquilado en la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, es hoy referente de
una primera manifestación popular-masiva contra la dictadura del Partido-de-Estado.
El
terrorismo de Estado de los años 70´s, llamado también “guerra sucia”, persiguió
y asesinó a militantes guerrilleros (que optaron por esta forma de lucha ante
la cerrazón de la vía “democrática”), así como a muchos activistas sociales
“sospechosos” de serlo. En 1988, la izquierda “unificada” en el Frente
Democrático Nacional, lanza a Cuauhtémoc Cárdenas (ex miembro de la ’corriente
democrática’ del PRI), como su candidato presidencial, después de que Heberto
Castillo (del PMT y líder de la izquierda social), declinara a su favor.
Los
sueños por instaurar un “gobierno de izquierda” se esfumaron pronto. Desde la
“dictadura perfecta” se fabricó uno de los más cínicos fraudes electorales (porque
vendrían más), que impuso en el trono a Salinas de Gortari. En 1994, cuando parecía que Salinas terminaría
su sexenio como nuevo héroe de México (pues introducía al país al “primer mundo”),
la insurrección armada del EZLN visibilizó, de forma impactante, la existencia
de dos “Méxicos”.
Desde
hace 30 años al menos (50 si empezamos con el 68), ha estado presente en México
la “esperanza” por un cambio “democrático” (por medio de las urnas). Pero al
fraude del 88 le siguió el “voto del miedo” del 94, luego la falsa
“alternancia” del 2000 con el PAN (un reajuste del sistema político decadente),
que logra prolongarse un sexenio más “haiga sido como haiga sido” (es decir,
con otro fraude). En el 2012 el PRI contraataca, reconquistando el poder
ejecutivo a través de un fuerte operativo mediático (toda una telenovela),
imponiendo con esta ofensiva a uno de los gobiernos más violentos, cínicos e
ignorantes de la historia de México.
Institucionalización de la revolución y autogestión social.
Si
se habla de “revolución democrática” es porque existía (existe) una “dictadura
política” (que protege a la económica). Y porque el 1 de julio del 2018 sucedió
un fenómeno inédito en el país. 30 millones de “ciudadanos” votaron por un
“cambio” de régimen (más de 50 millones de votantes en total, algo que no había
sucedido en la historia electoral de México y menos en los últimos 30 años). Aunque
hay quienes aclaran que muchos votaron “en contra” de lo mismo y no
precisamente “a favor” de AMLO.
Lo
cierto es que el pueblo trabajador, harto de su miserable situación económica,
social y política, salió a votar con la esperanza de una verdadera
transformación (aunque fuera la primera). Y es que, la anhelada “democracia”
llegó a un país envuelto en la pobreza (y la riqueza) extremas, roto el tejido
social, invadido por la violencia criminal y el terrorismo de Estado.
¿Hasta
dónde un gobierno “Popular” (de “centro-izquierda”, “socialdemócrata”, “moral”),
puede regular al capitalismo y a la guerra? Podrá no ser corrupto y reducir los
ingresos de sus altos funcionarios. Y podrá lograr incluso, que las empresas
paguen “salarios justos” a sus empleados (sin menguar las ganancias de estas,
por supuesto).
Fotografia Fernanda lópez
No
hay un cuestionamiento al capitalismo como sistema, menos al Estado, que
precisamente se alimenta de estas reformas y retoques, suavizando sus
contradicciones más críticas, evitando así, un cambio sistémico… una revolución
social. La historia política de México está llena de despotismos y traiciones
(si, también han existido personas honestas y desinteresadas, pero son a las
que han asesinado, traicionado y distorsionado) que al pueblo de México, casi
acostumbrado a soportar su situación y a tolerar los privilegios y abusos de la
clase política-empresarial, le pueden parecer ‘‘revolucionarias’’ algunas de
las acciones del nuevo gobierno (como eliminar pensiones a los expresidentes,
realizar consultas ciudadanas o abrir al público la residencia de Los Pinos).
Igualmente,
líderes sindicales y empresariales del ‘’viejo régimen’’ (que han ‘’pactado’’ con
el nuevo gobierno), consideran que ‘’se avanzara más en poco tiempo, que en todas
las ultimas décadas’’.Se inicia así, un cuarto proceso de institucionalización.
La
rabia acumulada en estas décadas, las utopías por una sociedad justa y libre,
se contienen, se les llama a ‘’serenarse’’, a que se hagan ‘’realistas’’ (igual
se les pide ‘’calma’’ y ‘’confianza’’ a los inversionistas, prometiéndoles que
en esta revolución no habrá ‘’excesos’’, asegurándoles sus ganancias). Pero los
megaproyectos capitalistas (protegidos por los gobiernos posrevolucionarios,
neoliberales y ahora, de izquierda), no solo devastan los ecosistemas, sino que
invaden y destruyen las formas de vida de las comunidades.
Fotografía Fernanda López
Por más
que se argumente que significan ‘‘progreso’’ y empleo para la población local,
lo cierto es que quienes obtienen lucrativas ganancias son siempre los mismos (los
capitalistas que invierten en estas obras), los demás, somos solo empleados a
su servicio. Lo mismo hay que decir sobre la ‘‘solución’’ que el Estado (de ‘’izquierda’’)
ofrece a la situación de violencia extrema que vivimos (la misma que han
impuesto los gobiernos de ‘’derecha’’): la militarización del país (50 mil
soldados más). El Estado monopoliza la violencia. Y menosprecia la autodefensa
comunitaria, ya que las comunidades mismas son criminalizadas (sobre todo las
de ‘’alto riesgo’’).
La
revolución se institucionaliza cuando las formas sociales revolucionarias se
vuelven “equivalentes” a las formas garantizadas jurídica y políticamente por
el Estado. “El momento de la institucionalización indica una fase activa de
estabilización, que niega al mismo tiempo, la actividad del instituyente como
negación de lo instituido y el inmovilismo de lo instituido.
Políticamente
la institucionalización es el contenido del reformismo, opuesto tanto al
revolucionarismo de lo instituyente como al conservadurismo de lo instituido.
Contra las fuerzas instituyentes, el reformismo piensa que hay que encontrar a
cualquier precio formas estables. Contra lo instituido piensa que la
estabilidad se nutre de préstamos, de recuperaciones del movimiento
instituyente, de retoques, de modernización de las formas utilizadas” (René
Lourau, El Estado y el inconsciente).
Mientras
la institucionalización activa el “principio de equivalencia” para que todas
las formas sociales (aun las revolucionarias), encuentren su “medida común” en
la “forma” estatal (y en la institución
de la “ley del valor”), la autogestión social construye “contra-instituciones”;
la colectivización de los recursos y bienes comunes, de las decisiones, de las
tareas, la liberación y socialización de la palabra y el análisis colectivo de
estas acciones.
Al
mismo tiempo, en estas décadas de brutalidad y cinismo político, han germinado
(a veces muy en lo subterráneo), rebeldías y resistencias populares y
libertarias, y se han multiplicado las críticas y las alternativas a todas las
formas políticas instituidas.
En
muchas comunidades y pueblos de diferentes estados de la republica (Chiapas,
Michoacán, Oaxaca, Guerrero…), invadidos por la violencia, las extorciones y
homicidios, se han formado grupos de “auto-defensa”, contra grupos criminales y
contra los abusos directos de la misma policía y ejército mexicanos. La
auto-organización abarca en muchos casos, aspectos no solo “militares”, sino
sobretodo políticos y sociales.
Una revolución social (más allá de una ‘’revolución democrática’’), seria ver a esos 30 millones que anhelan el cambio, tomando las calles, ocupando las plazas públicas y las fábricas, las escuelas, los hospitales y los cuarteles militares, para socializar y tomar en nuestras manos, los espacios comunes, la educación, la salud, nuestra seguridad y nuestra propia vida.
A principios de este año se inaguró en la colonia Guerrero de la ciudad de México un mural del rostro de María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy vocera e integrante del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) como parte de un proyecto apoyado inicialmente por la familia del grupo Panteón Rococó y por RUMEC al cuál se sumó, la participación de Mujeres de la sexta, el colectivo Grietas en el muro entre otros.
Miguel Ángel Suárez nació en Acapulco, Guerrero en el Hospital El sagrado corazón. A temprana edad es trasladado al estado de Veracruz a partir del divorcio de sus padres crece al cuidado de una abuela. Siendo niño junto con otro hermano emigro a Estados Unidos, después de 5 intentos entró de manera ilegal a San José California y radicó varios años en Silicón Valley.
Motivado por el maltrato y la discriminación a los trabajadores migrantes por parte de autoridades norte americanas decide estudiar Derechos Humanos y se gradúa, gracias a una beca en La Universidad de Berkeley, son los años en que junto con Malcom Shabazz (nieto de Malcom X fundan RUMEC. La Bisagra News platico sobre su experiencia en el activismo en Estados Unidos y su participación en el mural de Marichuy
Luchar
contra el neoliberalismo con sus propias herramientas.
Desde nuestra plataforma Reunificación Mundial en Construcción (RUMEC) en Estados Unidos nosotros hicimos algo imposible juntar a los negros, a los mexicanos y a los musulmanes en un solo movimiento. Cuando juntamos a los tres grupos causamos un impacto tan fuerte en las comunidades, la única manera de derrotarnos era asesinarnos y poniéndonos presos. A ese nivel llegamos porque teníamos más de dos mil personas afiliados de la industria de la construcción y teníamos todo bien organizado. Éramos intocables, hasta que se metió la CIA y el FBI pudieron destruirnos pero tuvieron que gastar mucho dinero para ello
En esas experiencias vimos que si es posible unificar a la gente; unirnos sobre algo común, independientemente de las ideologías que tenga cada quien, al final de cuentas todos somos mexicanos desde el empresario hasta el zapatista aquí nacimos, aquí estamos y lo que aquí pase nos afecta a todos directa o indirectamente, ya es el tiempo de unirnos en torno a punto en común.
Lo que nosotros proponemos es mediante la táctica del consumo, promover, principalmente, el consumo de los productos nacionales sobre los productos de las grandes trasnacionales, es algo que en el capitalismo es inevitable, ya que estamos dentro del esquema del capitalismo neoliberal y la fuerza más grande que ellos tienen es el consumo. Por eso lo más revolucionario que podemos hacer es dejar de consumir los productos de las grandes trasnacionales; si dejas de consumir la Coca Cola, el Nescafé les quitas el poder económico y político que ejercen aquí,
RUMEC es una plataforma de negocios inteligentes que generen un impacto social a través de colecciones y proyectos. La peculiaridad de nosotros es que no trabajamos con iniciativas que no tengan ese carácter social, si vienen por ejemplo de la Coca Cola y me ofrecen diez mil pesos por un comercial o me pagan un millón pero no hay impacto social no entramos. Filtramos y evaluamos que proyecto tiene más impacto social para apoyarlo.
Por eso cuando fue lo del proyecto de Marichuy no lo pensamos mucho, porque ahí el impacto social es muy fuerte es darle representación a los indígenas en la ciudad es para que conozcan las causas del movimiento, era un impacto social muy fuerte. Eso mismo pasa ahora con nuestra participación en el ANDA. La plataforma tiene cinco brazos y están estructurados de tal forma que pueden materializar cualquier causa o cualquier idea; agro alimentos, construcción, industria y servicios. En el eje de Arte, Cultura y Educación en este quinto brazo entra lo del mural de Marichuy.
Para promover nuestros principios, nuestra colectividad usamos el arte como un medio de difusión de nuestros principios ya sea un rap, un grafiti, una película. Por eso cuando nos contactó el colectivo Grietas en el Muro lo que hacemos es meternos al grupo de la plataforma de Was app y Facebook donde tenemos una red de comunicación todos los de RUMEC y lanzamos la petición al grupo entonces nos respondió un amigo Ebrahím Hernández que es un mexicano musulmán deportado de Estados Unidos.
Ebrahim Hernández crece en el mismo edificio de algunos de los integrantes de Panteón rococó y él me dice que el grupo le ha hecho canciones a la comandanta Ramona del EZLN e incluso ayudaron a la caravana de Marichuy en la ciudad de México. También platicamos con Leonel Rosales otro integrante fundador de la banda sobre la propuesta del mural y llegamos a la idea y la conclusión de usar el edificio donde ellos crecieron para darle más auge y difusión al mural del rostro de Marichuy. El cual fue documentado por Moisés Ayala de Vice.
El arte como Revolución.
Nosotros tenemos una casa productora que se llama RUMEC records, aquí en la ciudad de México ubicada en las lomas de Chapultepec, nuestro Director se llama Leyman Chander Vergara Ingeniero en Audio primo hermano de Jorge Vergara dueño de las chivas del Guadalajara. Tiene el estudio urderground más equipado y tiene una calidad muy nítida de audio, podemos masterizar música a cualquier calidad de audio de las mejores empresas profesionales como Sony del mundo.
Desde abril del año pasado integramos el proyecto de un sindicato de artistas de RUMEC donde estamos desde graffiteros, break dancers, disk jay, promotores, músicos, beatmakers, somos por ahora, alrededor de 50 personas en el sindicato de rap, 25 de nosotros nos vamos a registrar activos en el ANDA porque vamos a asistir a las asambleas, lo hacemos porque el objetivo de los raperos es crecer como el movimiento de rap a nivel global y eventualmente necesitaremos actores por ello la necesidad de la vinculación. Por ejemplo Calle 13 contrato a Gael García para un video.
Nosotros escogimos el rap porque es una música contestataria desde la historia de sus inicios. El acrónimo de rap significa río y arte/poesía. El rap empieza en los ochentas en el Bronx y a uno de los que se le conoce como papa del rap es al propio Malcom X, porque él rimaba en sus discursos; él usaba muchas tácticas de mímica en sus discursos, uso lo que a los negros se les da muy bien que es el ritmo. La oratoria de Malcom X, es como si le pones un bit de rap y le adelantas tantito es como si estuviera rapeando, esta sincronizada su letra como música en un algoritmo perfecto como cuando dice: “américa ist no democraty, américa ist hipocrity”
La postulación el 28 de mayo de 2017 en la Universidad de la Tierra (CIDICI) de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, de María de Jesús Patricio Martínez más conocida como Marichuy por parte del Congreso Indígena de Gobierno (CNI) y de su Concejo indígena de Gobierno (CIG) para ser su vocera en el proceso electoral del pasado 1 de julio del 2018 fue una profunda ruptura en la historia de nuestro país, por lo menos por tres vectores principales, el primero tiene que ver con su perfil de mujer, indígena y originaria de la comunidad de Tuxpan, en el occidente del Estado de Jalisco en México.
En un país donde los valores culturales
gravitan en lo patriarcal, en las discriminaciones ancestrales y en el racismo
arraigado en la vida social este simple hecho ya contiene una alta capacidad
disruptiva y transformadora. Por eso para la mayoría de los medios de comunicación
fue una sorpresa porque el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
quien propuso al CIG tener una precandidatura indígena abandono la postura
tradicional de no participar en procesos electorales federales.
Ese
giro táctico movió el tablero político agotado y acotado en las opciones
electorales tradicionales entre el bloque de las derechas en alianza a la
“izquierda” neoliberal, el desgaste del bloque oficial en el poder y la
irrupción de una fuerza política nueva a partir de una simpatía creciente a
favor de la figura de un caudillo.
Esas
opciones electorales tradicionales no reflejaban la pluralidad política y
social de nuestro país. Más aún ocultan la existencia de un movimiento social
que se expresa en una multiplicidad de rostros y expresiones políticas e
ideológicas pero que tienen un denominador común y una misma cadena de
equivalencias en la búsqueda de los derechos sociales, en la lucha contra los
megaproyectos o en la defensa de las
tradiciones comunitarias.
El cambio del CIG y el EZLN y la propuesta de la precandidatura de Marichuy motivo una reacción discriminatoria, principalmente, de los grupos políticos de la derecha y medios oficiales de comunicación. Esta campaña incluyo las voces de algunos intelectuales como John Ackerman quien, de manera estridente, en su video columna “La batalla por México” simplifico la propuesta de Marichuy y dijo: “Quizás, este cambio de táctica de parte del ejercito zapatista podría implicar la misma estrategia de siempre de dividir a la izquierda con la finalidad de negociar con el poder para dejar las cosas tal y como están”
El
historiador Lorenzo Meyer en un tono más conmiserativo, en entrevista con
Mardonio Carballo en el programa ConversAfondo aseveró: “vienen de atrás, de
mucho más atrás que eso, y buscan una forma de vida que no corresponde a los
partidos tradicionales están pidiendo, a lo mejor, la utopía que persiguen es
muy distinta,….la utopía de una vida comunitaria afuera del capitalismo… es
otra cultura y se está extinguiendo…viven muy en su mundo y es un mundo muy
acotado…”
En síntesis la izquierda light y Christian Dior miró con suspicacia, recelo y reserva que una mujer pobre e indígena se atreviera a ser vocera y precandidata a las elecciones federales. Mi reflexión es que en los propios espacios de esas «izquierdas» partidarias existe la contradicción entre lo que se enuncia y lo que se hace, entre lo meramente discursivo que puede ser incluyente y una práctica real donde el clasismo, los grupos de interés, las castas, el racismo cultural y la cultura política piramidal determinan la preferencia entre quien, finalmente, es o pude ser candidato.
La
irrupción de liderazgos auténticos por la vía interna de los partidos o por el
camino abierto de las candidaturas independientes, entran en contradicción con
las tradiciones verticales y autoritarias en los propios espacios de la
izquierda partidaria. Los argumentos formales siempre han sido los mismos para
aplazar la democracia interna: “es un desgate” “nos divide” esos son los
caballitos de batalla para desaminar, bloquear o impedir la verdadera la
participación democrática, popular, ciudadana.
Por el
contrario, la experiencia de Marichuy es un ejemplo de un ejercicio democrático
de alta calidad -(ejercicio de democracia formal/representativa, ejercicio de
democracia participativa y ejercicio de democracia comunitaria)- que ningún
precandidato oficial o los “independientes” oficiales puede presumir o
demostrar.
La
legitimidad, la fuerza ética y el ejemplo democrático de la campaña o llamado
para organizarse “votes o no votes organízate” del CNI y el EZNL a través de su
vocera más que el “huevo de la serpiente” fue y es la semilla de oro para una
transformación real de nuestro país a partir de una cultura democrática que
predica desde y con el ejemplo. Una transformación del escenario actual de
profunda injusticia y desigualdad pero desde la propia iniciativa de
organización de los abajo y excluidos.
«Conectando con los procesos organizativos» Fotografía Fernanda López Conversatorio Marichuy: la razón plebeya Encuentro Nacional e Internacional de mujeres que luchan. ciudad de México, 17 marzo 2019
Segundo
vector: por una democracia con
sustantivos
El
segundo vector tiene que ver con la concepción fosilizada, limitada y mafiosa
de la democracia de la clase política en su conjunto. En la actualidad no hay
un camino abierto para que las opciones verdaderamente ciudadanas puedan llegar
a postularse a puestos de elección popular por
parte o a través de los partidos políticos registrados. Porque, hasta
ahora, las formas de elección interna tienen que ver con formas políticas
obsoletas, verticales e incluso delincuenciales en menoscabo con formas
políticas de elección verdaderamente democráticas, participativas e
incluyentes.
Las listas a modo, digitalizadas, las tómbolas, las encuestas misteriosas, la compra de candidaturas con dinero licito o ilícito, las recomendaciones personales, las cuotas de grupo, las castas y familias políticas mantienen sus intereses y bloquean e impiden el acceso al poder público y limitan la voluntad individual o colectiva favorable a un impulso democrático popular, impulso creciente que está en la sociedad mexicana pero no en la voluntad de una clase política enquistada en sus propios intereses.
En
sentido contrario, la aparición pública de Mari chuy proporcionó un significado
político e histórico radicalmente distinto, porque es designada vocera del CIG y del CNI
como parte de un proceso histórico de organización social que tiene que ver con
la fundación en 1996 del Congreso Nacional Indígena que en su etapa actual y
mediante un proceso interno plenamente democrático, popular, participativo y comunitario
mandata a María de Jesús Patricio Martínez Marichuy como su vocera en el proceso preelectoral el 2018.
Esta
designación o mandato de Marichuy por parte del CNI fue un acto inédito para la
cultura democrática de nuestro país; porque ella fue electa dentro de un
ejercicio de elección interna a partir de una forma política organizativa muy
avanzada y desconocida para el propio sistema tradicional de partidos.
Fue un
ejercicio democrático formal -(elección interna para una precandidatura a las
elecciones presidenciales del 2018)-, pero, al mismo tiempo, fue un ejercicio
ampliado de democracia participativa y popular porque conto con la
participación de sus bases de apoyo. Una muestra anticipada de las
potencialidades de una democracia en su sentido comunitario y plebeyo.
Si
bien, Marichuy no llego a la boleta en las pasadas elecciones presidenciales
ello no significó una derrota, ya que el objetivo, se dijo desde el principio
no era tomar el poder, sino visibilizar y organizar a los pueblos originarios;
la campaña de firmas por Marichuy mostró una forma otra de hacer política en
México, un despliegue organizativo que va desde el segmento de los pueblos
originarios que integran al CNI pero que irradio simpatía y adhesión a muchos
otros sectores de la población mexicana.
«Reconociendo la importancia de la lucha. « Fotografía: Fernanda López, Conversatorio, Marichuy: la razón plebeya. 2019
El CNI, el CIG, las redes de apoyo a Marichuy, el EZLN, la Sexta y otras organizaciones acompañantes pusieron en práctica una nueva táctica organizativa que consistió en salir de su núcleo duro de simpatizantes y apelar a un dialogo más abierto con diversos sectores de ciudadanos, sobre todo, con segmentos urbanos más proclives a la participación electoral y más habituados a los referentes de una democracia representativa y formal. Conectarse con una amplia mayoría ciudadanía descontenta, cada vez más, de los megaproyectos de muerte, de la crisis de los derechos humanos, de la crisis de representación de una clase política rapaz y del fracaso del proyecto neoliberal de cuates en México.
De ahí
la molestia y la incomodidad de muchos seguidores de la candidatura de López
Obrador. Molestia que incluye a integrantes de las izquierdas oficiales, académicas y descafeinadas. Esa molestia se
dio porque Marichuy no llega a la boleta, es cierto, empero por obstáculos tecnológicos
en sus bases de apoyo, por el diseño altamente discriminatorio de las
elecciones, por la falta de logística y experiencia electoral, por la falta de
recursos económicos entre otras cosas, pero nunca por falta de simpatizantes ni
adhesiones a su proyecto de lucha indígena. Marichuy fue y es un referente
simbólico, ético y político que despertó una amplia adhesión en diversas capas
de ciudadanos mexicanos que reclaman un cambio auténtico en la vida pública de
nuestro país.
«Respirando el feminismo» Fotografía: Fernanda López Conversatorio: Marichuy: la razón plebeya. Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres que luchan ciudad de México, 17 de marzo 2019
La campaña a favor de la candidatura de
Marichuy en este 2018 mostro la potencialidad de una fuerza organizativa y
visibilizo la necesidad de un proyecto alternativo fuera del sistema tradicional
de partidos, y de la clase política mexicana. Mostró la creatividad y la
capacidad organizativa de los de abajo para crear formas organizativas propias
y formas políticas inéditas. Lo más
importante, la capacidad de articular una narrativa original, una palabra
propia que expresa una voz común y emancipadora.
El
significado profundo de esa ruptura consiste en el mensaje político enviado por
el CNI a otros bloques populares y ectantes de la sociedad. Los de abajo, los
pobres y sectores más olvidados de nuestra historia, desde la conquista por
parte del Imperio Español hasta los marginados del neoliberalismo actual, rompen
en el discurso y en la acción con el cordón umbilical, la subordinación
histórica y tradicional de las clases dominantes y privilegiadas con el monopolio
de poder político, económico, financiero, mediático.[1]
Es
decir con el poder hacendario patrimonial histórico. Con ese poder, ilegal e
ilegitimo cuya esencia más violenta y simbólica radica en la apropiación de
todo lo que su mirada pueda alcanzar. El Congreso Nacional Indígena, el Consejo
Nacional Indígena por medio de su vocera Marichuy expresan y ratifican un no
definitivo a ese poder hacendario histórico patrimonial.
Más aún, desde el periodo la conquista, el nacimiento y desarrollo del México independiente, el Porfirito, la Revolución Mexicana, la posrevolución del siglo veinte, el llamado periodo estabilizador y el periodo neoliberal por primera vez, los de abajo y los más discriminados levantan su voz, quieren ser protagonistas de su historia, no quieren un mejor gobierno sino ser su propio gobierno.
Esa es
la razón plebeya el conflicto inevitable de los de abajo con los de arriba, de
los intereses entre los que ocupan la amplia base de nuestra pirámide social y una
minoría rapaz, depredadora, oligárquica. Como en la alegoría de Platón los de
abajo quieren mirar arriba y descubren la posibilidad de otro mundo. Ante la obscenidad,
la frivolidad y la inmoralidad de esa minoría que entrega la riqueza nacional
al extranjero los de abajo deciden luchar, organizarse, analizar su realidad,
compartir su palabra y ampliar sus alianzas. Marichuy es el referente simbólico
que condensa esas rebeldías.
«Compas medias, alternativas, autónomas o como se llamen» Fotografía: fernanda López 2019
El
consenso pasivo de los de abajo se empieza agrietar en México. Por eso su
rebeldía no quiere ser individual sino colectiva. Ahí está su proceso de emancipación
y liberación. Su radicalidad y la naturaleza de un cambio profundo que marcará
y dará cauce a las nuevas configuraciones sociales y referentes de la historia
social en México.
Tercer
Vector: la insubordinación de los de
abajo.
Un
tercer vector de la ruptura que significa la aparición de Marichuy en la vida
pública de México no es menos profundo que los dos anteriores, lo es porque su
participación en el pasado proceso electoral significó la irradiación de una nueva perspectiva histórica de nuestro
país.
Perspectiva
u horizonte que surge a partir de una inédita voluntad colectiva, popular, des-tituyente
de la envejecida representación de los de arriba y constituyente de un nuevo
modelo de representación que los incluya. Esa es la voz de los de abajo que ya
no quieren estar abajo y pasar de la subordinación tradicional, de la
abdicación histórica de su propio destino a la construcción de una idea alternativa
de la democracia, de la práctica política colectiva y de la construcción de una
forma organizativa otra.
Un
México diferente es posible, donde una mayoría excluida e invisible ocupe la
centralidad en la toma de decisiones de soberanía nacional, en la construcción
de poder alternativo, en la defensa de los derechos sociales y en la construcción
de un modelo alternativo de país.
Ese es el horizonte utópico alternativo y la
opción concreta de lucha organizada en la plaza comunitaria, en la calle, en la
universidad; por la defensa de la tierra, el agua, de las montañas, los
árboles, la vida. Es la opción de un gobierno otro; autonomía, auto
organización colectiva comunitaria, social, participativa, deliberativa. Son
elementos fundamentales de esa nueva voluntad a favor de lo social, lo
colectivo y de lo universal.
Frente
al relato conservador y el canon revolucionario propio de las izquierdas que
heredamos del siglo veinte, la otra izquierda -(la auténtica y necesaria)- se
mueve, resiste, sobrevive en el mapa trazado por los movimientos sociales y bloques
populares, en los espacios abiertos por las resistencias comunitarias, urbanas,
estudiantiles, sindicales, barriales o en las movilizaciones ciudadanas por la
justicia contra el feminicidio, las desapariciones forzadas o la libertad de
los presos políticos.
A
pesar de la narrativa de los grandes poderes comunicacionales, ahí está esas
otra izquierda social manifestada en cada movilización o protesta callejera, en
las redes ciudadanas que se reúnen a partir de la solidaridad y en la memoria
colectiva y sus fechas simbólicas: 2 de octubre, 10 de junio o un 26 de
septiembre, en las irrupciones estudiantiles y su capacidad para cuestionar a
las autoridades.
El CNI
fundado 1996 es parte de esos múltiples rostros de los movimientos sociales. No
es todo el movimiento social pero si concentra las voces de los más olvidados y
excluidos de la historia oficial. La voz de los sin voz, el rostro cubierto o
descubierto de los que no tienen quien los mire ni escuche.
Una flor en el jardín
de la rebeldía
♣
Marichuy
es una mujer indígena, médica tradicional, integrante y vocera del Concejo
Indígena de Gobierno que a su vez es parte del Congreso Nacional indígena (CNI).
A partir de una consulta con sus bases y de un proceso amplio de reflexión y
decisión colectiva, orientados por los siete principios que comparten con el
EZLN y desde un profundo sentido de comunidad propio del pensamiento indígena, la
mandataron para ser su vocera dentro del proceso electoral pasado.
Este
mandato parte y expresa la fuerza de un feminismo comunitario e indígena que en
los momentos más difíciles de la lucha social ha salido al frente de varias
movilizaciones. En ese marco cultural e histórico y en las propias coordenadas
del pensamiento indígena es cómo podemos entender plenamente el significado de
lo que fue esta iniciativa.
Marichuy
es una voz que representa muchas otras voces, es la voz de las mujeres
indígenas que luchan en la defensa de su territorio, su cultura y sus
comunidades; es la palabra de los pueblos originarios, al mismo tiempo, la voz de
las mujeres que luchan contra la discriminación ancestral y patriarcal en sus
propias comunidades y espacios de lucha: “…pues hay hombres que se sienten
dueños de las mujeres. Esta ya es mi esposa y ya no le vuelve a hablar a nadie…
Hay mucho alcoholismo y golpean a las mujeres” nos recuerda Guadalupe Vázquez
Luna, Concejala tzotzil de Acteal, Chiapas.[2]
Es la
voz de las mujeres indígenas que expresan la necesidad de proteger las tierras
comunales de la depredación y la invasión de los buitres trasnacionales que
destruyen los ejes de su cultura comunitaria.La voz
de Marichuy y las de las otras mujeres del Consejo Indígena de Gobierno –
(Roció Moreno, Guadalupe Vázquez, Osbelia Quiroz, Bettina Cruz, Magdalena
García, Maricela Mejía entre muchas otras)-, es la irrupción de una voz por la
defensa de la vida, el agua y los recursos naturales.
Una voz
por lo común que tiene la fuerza de una narrativa otra, de una racionalidad
diferente y alternativa contra y frente a la normalización de la catástrofe medioambiental,
contra una racionalidad destructiva y autodestructiva que asume el progreso
como dogma y fe: “…vienen a terminar el trabajo llegando a las entrañas al territorio,
destruyendo a nuestra madre tierra con las minas, los gasoductos, las
termoeléctricas, con estas plastas de cemento que son las autopistas…”[3]
apunta Osbelia Quiroz luchadora y defensora de las tierras comunales de Tepoztlán.
La fuerza de esa voz se da en el maridaje
feliz entre lo individual y lo colectivo. Es una reacción contra el sentido neoliberal.
Y la producción de un nuevo sentido a favor del bien común dentro de un cuidado
medio ambiental. La voz de las mujeres indígenas es una voz a favor del derecho
a la vida y contra el modelo depredador que saquea al país, destruye
territorios, envenena lagos y ríos: esa es la voz de Marichuy y demás mujeres
del consejo indígena de gobierno.
Una voz
radical, de los de abajo y de una izquierda de necesidades urgentes. Que muestra
que un México distinto es posible. Menos injusto, con menos pobres y
discriminados. La voz de los sin voz. Es el otro México, la voz de un país
profundo que, por un momento, a través de la experiencia histórica y del andar
de Marichuy, vislumbró el principio de esperanza, una utopía difícil pero
factible, un horizonte alternativo de país que los incluya, reconozca y
encuentre.
«Una luz para compartir, para iluminar el camino, para resistir, para luchar, para incendiar al sistema capitalista y patriarcal» Fotografía: Fernanda López.
[1]
Para una reflexión más amplia de este argumento, véase mi ponencia “Cartas a un joven revolucionario” presentada
en el Foro reflexivo: Perspectivas de la lucha de clases en el 2018, Puebla,
2017. Disponible en victoriarule.blogspot.
[2] Gloria
Muñoz Ramírez, Flores en el desierto,
mujeres del Consejo Indígena de Gobierno. México, 2018.