Marichuy: la razón plebeya.

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Primer vector: Marichuy o la otra voz

“Nuestra pálida Razón nos oculta el infinito

Queremos mirar

La duda nos castiga”

Arthur Rimbaud

La postulación el 28 de mayo de 2017 en la Universidad de la Tierra (CIDICI) de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, de María de Jesús Patricio Martínez más conocida como Marichuy por parte del Congreso Indígena de Gobierno (CNI) y de su Concejo indígena de Gobierno (CIG) para ser su vocera en el proceso electoral del pasado 1 de julio del 2018 fue una profunda ruptura en la historia de nuestro país, por lo menos por tres vectores principales, el primero tiene que ver con su perfil de mujer, indígena y originaria de la comunidad de Tuxpan, en el occidente del Estado de Jalisco en México.

 En un país donde los valores culturales gravitan en lo patriarcal, en las discriminaciones ancestrales y en el racismo arraigado en la vida social este simple hecho ya contiene una alta capacidad disruptiva y transformadora. Por eso para la mayoría de los medios de comunicación fue una sorpresa porque el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) quien propuso al CIG tener una precandidatura indígena abandono la postura tradicional de no participar en procesos electorales federales.

Ese giro táctico movió el tablero político agotado y acotado en las opciones electorales tradicionales entre el bloque de las derechas en alianza a la “izquierda” neoliberal, el desgaste del bloque oficial en el poder y la irrupción de una fuerza política nueva a partir de una simpatía creciente a favor de la figura de un caudillo.

Esas opciones electorales tradicionales no reflejaban la pluralidad política y social de nuestro país. Más aún ocultan la existencia de un movimiento social que se expresa en una multiplicidad de rostros y expresiones políticas e ideológicas pero que tienen un denominador común y una misma cadena de equivalencias en la búsqueda de los derechos sociales, en la lucha contra los megaproyectos o  en la defensa de las tradiciones  comunitarias.

El cambio del CIG y el EZLN y la propuesta de la precandidatura de Marichuy motivo una reacción discriminatoria, principalmente, de los grupos políticos de la derecha y medios oficiales de comunicación. Esta campaña incluyo las voces de algunos intelectuales como John Ackerman quien, de manera estridente, en su video columna “La batalla por México” simplifico la propuesta de Marichuy y dijo: “Quizás, este cambio de táctica de parte del ejercito zapatista podría implicar la misma estrategia de siempre de dividir a la izquierda con la finalidad de negociar con el poder para dejar las cosas tal y como están”

El historiador Lorenzo Meyer en un tono más conmiserativo, en entrevista con Mardonio Carballo en el programa ConversAfondo aseveró: “vienen de atrás, de mucho más atrás que eso, y buscan una forma de vida que no corresponde a los partidos tradicionales están pidiendo, a lo mejor, la utopía que persiguen es muy distinta,….la utopía de una vida comunitaria afuera del capitalismo… es otra cultura y se está extinguiendo…viven muy en su mundo y es un mundo muy acotado…”

En síntesis la izquierda light y Christian Dior miró con suspicacia, recelo y reserva que una mujer pobre e indígena se atreviera a ser vocera y precandidata a las elecciones federales. Mi reflexión es que en los propios espacios de esas “izquierdas” partidarias existe la contradicción entre lo que se enuncia y lo que se hace, entre lo meramente discursivo que puede ser incluyente y una práctica real donde el clasismo, los grupos de interés, las castas, el racismo cultural y la cultura política piramidal determinan la preferencia entre quien, finalmente, es o pude ser candidato.

La irrupción de liderazgos auténticos por la vía interna de los partidos o por el camino abierto de las candidaturas independientes, entran en contradicción con las tradiciones verticales y autoritarias en los propios espacios de la izquierda partidaria. Los argumentos formales siempre han sido los mismos para aplazar la democracia interna: “es un desgate” “nos divide” esos son los caballitos de batalla para desaminar, bloquear o impedir la verdadera la participación democrática, popular, ciudadana.

Por el contrario, la experiencia de Marichuy es un ejemplo de un ejercicio democrático de alta calidad -(ejercicio de democracia formal/representativa, ejercicio de democracia participativa y ejercicio de democracia comunitaria)- que ningún precandidato oficial o los “independientes” oficiales puede presumir o demostrar.

La legitimidad, la fuerza ética y el ejemplo democrático de la campaña o llamado para organizarse “votes o no votes organízate” del CNI y el EZNL a través de su vocera más que el “huevo de la serpiente” fue y es la semilla de oro para una transformación real de nuestro país a partir de una cultura democrática que predica desde y con el ejemplo. Una transformación del escenario actual de profunda injusticia y desigualdad pero desde la propia iniciativa de organización de los abajo y excluidos.


“Conectando con los procesos organizativos”
Fotografía Fernanda López
Conversatorio Marichuy: la razón plebeya
Encuentro Nacional e Internacional de mujeres que luchan.
ciudad de México, 17 marzo 2019

Segundo vector: por una democracia con sustantivos 

El segundo vector tiene que ver con la concepción fosilizada, limitada y mafiosa de la democracia de la clase política en su conjunto. En la actualidad no hay un camino abierto para que las opciones verdaderamente ciudadanas puedan llegar a postularse a puestos de elección popular por  parte o a través de los partidos políticos registrados. Porque, hasta ahora, las formas de elección interna tienen que ver con formas políticas obsoletas, verticales e incluso delincuenciales en menoscabo con formas políticas de elección verdaderamente democráticas, participativas e incluyentes.

Las listas a modo, digitalizadas, las tómbolas, las encuestas misteriosas, la compra de candidaturas con dinero licito o ilícito, las recomendaciones personales, las cuotas de grupo, las castas y familias políticas mantienen sus intereses y bloquean e impiden el acceso al poder público y limitan la voluntad individual o colectiva favorable a un impulso democrático popular, impulso creciente que está en la sociedad mexicana pero no en la voluntad de una clase política enquistada en sus propios intereses.

En sentido contrario, la aparición pública de Mari chuy proporcionó un significado político e histórico radicalmente distinto,  porque es designada vocera del CIG y del CNI como parte de un proceso histórico de organización social que tiene que ver con la fundación en 1996 del Congreso Nacional Indígena que en su etapa actual y mediante un proceso interno plenamente democrático, popular, participativo y comunitario mandata a María de Jesús Patricio Martínez Marichuy como su vocera  en el proceso preelectoral el 2018.

Esta designación o mandato de Marichuy por parte del CNI fue un acto inédito para la cultura democrática de nuestro país; porque ella fue electa dentro de un ejercicio de elección interna a partir de una forma política organizativa muy avanzada y desconocida para el propio sistema tradicional de partidos.

Fue un ejercicio democrático formal -(elección interna para una precandidatura a las elecciones presidenciales del 2018)-, pero, al mismo tiempo, fue un ejercicio ampliado de democracia participativa y popular porque conto con la participación de sus bases de apoyo. Una muestra anticipada de las potencialidades de una democracia en su sentido comunitario y plebeyo.

Si bien, Marichuy no llego a la boleta en las pasadas elecciones presidenciales ello no significó una derrota, ya que el objetivo, se dijo desde el principio no era tomar el poder, sino visibilizar y organizar a los pueblos originarios; la campaña de firmas por Marichuy mostró una forma otra de hacer política en México, un despliegue organizativo que va desde el segmento de los pueblos originarios que integran al CNI pero que irradio simpatía y adhesión a muchos otros sectores de la población mexicana.


“Reconociendo la importancia de la lucha. “
Fotografía: Fernanda López,
Conversatorio, Marichuy: la razón plebeya. 2019

El CNI, el CIG,  las redes de apoyo a Marichuy, el EZLN, la Sexta y otras organizaciones acompañantes pusieron en práctica una nueva táctica organizativa que consistió en salir de su núcleo duro de simpatizantes y apelar a un dialogo más abierto con diversos sectores de ciudadanos, sobre todo, con segmentos urbanos más proclives a la participación electoral y más habituados a los referentes de una democracia representativa y formal. Conectarse con una amplia mayoría ciudadanía descontenta, cada vez más, de los megaproyectos de muerte, de la crisis de los derechos humanos, de la crisis de representación de una clase política rapaz y del fracaso del proyecto neoliberal de cuates en México.   

De ahí la molestia y la incomodidad de muchos seguidores de la candidatura de López Obrador. Molestia que incluye a integrantes de las izquierdas oficiales,  académicas y descafeinadas. Esa molestia se dio porque Marichuy no llega a la boleta, es cierto, empero por obstáculos tecnológicos en sus bases de apoyo, por el diseño altamente discriminatorio de las elecciones, por la falta de logística y experiencia electoral, por la falta de recursos económicos entre otras cosas, pero nunca por falta de simpatizantes ni adhesiones a su proyecto de lucha indígena. Marichuy fue y es un referente simbólico, ético y político que despertó una amplia adhesión en diversas capas de ciudadanos mexicanos que reclaman un cambio auténtico en la vida pública de nuestro país. 


“Respirando el feminismo”
Fotografía: Fernanda López
Conversatorio: Marichuy: la razón plebeya.
Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres que luchan
ciudad de México, 17 de marzo 2019

 La campaña a favor de la candidatura de Marichuy en este 2018 mostro la potencialidad de una fuerza organizativa y visibilizo la necesidad de un proyecto alternativo fuera del sistema tradicional de partidos, y de la clase política mexicana. Mostró la creatividad y la capacidad organizativa de los de abajo para crear formas organizativas propias y formas políticas inéditas.  Lo más importante, la capacidad de articular una narrativa original, una palabra propia que expresa una voz común y emancipadora. 

El significado profundo de esa ruptura consiste en el mensaje político enviado por el CNI a otros bloques populares y ectantes de la sociedad. Los de abajo, los pobres y sectores más olvidados de nuestra historia, desde la conquista por parte del Imperio Español hasta los marginados del neoliberalismo actual, rompen en el discurso y en la acción con el cordón umbilical, la subordinación histórica y tradicional de las clases dominantes y privilegiadas con el monopolio de poder político, económico, financiero, mediático.[1]

Es decir con el poder hacendario patrimonial histórico. Con ese poder, ilegal e ilegitimo cuya esencia más violenta y simbólica radica en la apropiación de todo lo que su mirada pueda alcanzar. El Congreso Nacional Indígena, el Consejo Nacional Indígena por medio de su vocera Marichuy expresan y ratifican un no definitivo a ese poder hacendario histórico patrimonial.

Más aún, desde el periodo la conquista, el nacimiento y desarrollo del México independiente, el Porfirito, la Revolución Mexicana, la posrevolución del siglo veinte, el llamado periodo estabilizador y el periodo neoliberal por primera vez, los de abajo y los más discriminados levantan su voz, quieren ser protagonistas de su historia, no quieren un mejor gobierno sino ser su propio gobierno.

Esa es la razón plebeya el conflicto inevitable de los de abajo con los de arriba, de los intereses entre los que ocupan la amplia base de nuestra pirámide social y una minoría rapaz, depredadora, oligárquica. Como en la alegoría de Platón los de abajo quieren mirar arriba y descubren la posibilidad de otro mundo. Ante la obscenidad, la frivolidad y la inmoralidad de esa minoría que entrega la riqueza nacional al extranjero los de abajo deciden luchar, organizarse, analizar su realidad, compartir su palabra y ampliar sus alianzas. Marichuy es el referente simbólico que condensa esas rebeldías.


“Compas medias, alternativas, autónomas o como se llamen”
Fotografía: fernanda López
2019

El consenso pasivo de los de abajo se empieza agrietar en México. Por eso su rebeldía no quiere ser individual sino colectiva. Ahí está su proceso de emancipación y liberación. Su radicalidad y la naturaleza de un cambio profundo que marcará y dará cauce a las nuevas configuraciones sociales y referentes de la historia social en México.

Tercer Vector: la insubordinación de los de abajo.

Un tercer vector de la ruptura que significa la aparición de Marichuy en la vida pública de México no es menos profundo que los dos anteriores, lo es porque su participación en el pasado proceso electoral significó la irradiación  de una nueva perspectiva histórica de nuestro país.

Perspectiva u horizonte que surge a partir de una inédita voluntad colectiva, popular, des-tituyente de la envejecida representación de los de arriba y constituyente de un nuevo modelo de representación que los incluya. Esa es la voz de los de abajo que ya no quieren estar abajo y pasar de la subordinación tradicional, de la abdicación histórica de su propio destino a la construcción de una idea alternativa de la democracia, de la práctica política colectiva y de la construcción de una forma organizativa otra.

Un México diferente es posible, donde una mayoría excluida e invisible ocupe la centralidad en la toma de decisiones de soberanía nacional, en la construcción de poder alternativo, en la defensa de los derechos sociales y en la construcción de un modelo alternativo de país.

 Ese es el horizonte utópico alternativo y la opción concreta de lucha organizada en la plaza comunitaria, en la calle, en la universidad; por la defensa de la tierra, el agua, de las montañas, los árboles, la vida. Es la opción de un gobierno otro; autonomía, auto organización colectiva comunitaria, social, participativa, deliberativa. Son elementos fundamentales de esa nueva voluntad a favor de lo social, lo colectivo y de lo universal.

Frente al relato conservador y el canon revolucionario propio de las izquierdas que heredamos del siglo veinte, la otra izquierda -(la auténtica y necesaria)- se mueve, resiste, sobrevive en el mapa trazado por los movimientos sociales y bloques populares, en los espacios abiertos por las resistencias comunitarias, urbanas, estudiantiles, sindicales, barriales o en las movilizaciones ciudadanas por la justicia contra el feminicidio, las desapariciones forzadas o la libertad de los presos políticos.

A pesar de la narrativa de los grandes poderes comunicacionales, ahí está esas otra izquierda social manifestada en cada movilización o protesta callejera, en las redes ciudadanas que se reúnen a partir de la solidaridad y en la memoria colectiva y sus fechas simbólicas: 2 de octubre, 10 de junio o un 26 de septiembre, en las irrupciones estudiantiles y su capacidad para cuestionar a las autoridades.

El CNI fundado 1996 es parte de esos múltiples rostros de los movimientos sociales. No es todo el movimiento social pero si concentra las voces de los más olvidados y excluidos de la historia oficial. La voz de los sin voz, el rostro cubierto o descubierto de los que no tienen quien los mire ni escuche.

Una flor en el jardín de la rebeldía

Marichuy es una mujer indígena, médica tradicional, integrante y vocera del Concejo Indígena de Gobierno que a su vez es parte del Congreso Nacional indígena (CNI). A partir de una consulta con sus bases y de un proceso amplio de reflexión y decisión colectiva, orientados por los siete principios que comparten con el EZLN y desde un profundo sentido de comunidad propio del pensamiento indígena, la mandataron para ser su vocera dentro del proceso electoral pasado.

Este mandato parte y expresa la fuerza de un feminismo comunitario e indígena que en los momentos más difíciles de la lucha social ha salido al frente de varias movilizaciones. En ese marco cultural e histórico y en las propias coordenadas del pensamiento indígena es cómo podemos entender plenamente el significado de lo que fue esta iniciativa.

Marichuy es una voz que representa muchas otras voces, es la voz de las mujeres indígenas que luchan en la defensa de su territorio, su cultura y sus comunidades; es la palabra de los pueblos originarios, al mismo tiempo, la voz de las mujeres que luchan contra la discriminación ancestral y patriarcal en sus propias comunidades y espacios de lucha: “…pues hay hombres que se sienten dueños de las mujeres. Esta ya es mi esposa y ya no le vuelve a hablar a nadie… Hay mucho alcoholismo y golpean a las mujeres” nos recuerda Guadalupe Vázquez Luna, Concejala tzotzil de Acteal, Chiapas.[2]

Es la voz de las mujeres indígenas que expresan la necesidad de proteger las tierras comunales de la depredación y la invasión de los buitres trasnacionales que destruyen los ejes de su cultura comunitaria. La voz de Marichuy y las de las otras mujeres del Consejo Indígena de Gobierno – (Roció Moreno, Guadalupe Vázquez, Osbelia Quiroz, Bettina Cruz, Magdalena García, Maricela Mejía entre muchas otras)-, es la irrupción de una voz por la defensa de la vida, el agua y los recursos naturales.

Una voz por lo común que tiene la fuerza de una narrativa otra, de una racionalidad diferente y alternativa contra y frente a la normalización de la catástrofe medioambiental, contra una racionalidad destructiva y autodestructiva que asume el progreso como dogma y fe: “…vienen a terminar el trabajo llegando a las entrañas al territorio, destruyendo a nuestra madre tierra con las minas, los gasoductos, las termoeléctricas, con estas plastas de cemento que son las autopistas…”[3] apunta Osbelia Quiroz luchadora y defensora de las tierras comunales de Tepoztlán.

 La fuerza de esa voz se da en el maridaje feliz entre lo individual y lo colectivo. Es una reacción contra el sentido neoliberal. Y la producción de un nuevo sentido a favor del bien común dentro de un cuidado medio ambiental. La voz de las mujeres indígenas es una voz a favor del derecho a la vida y contra el modelo depredador que saquea al país, destruye territorios, envenena lagos y ríos: esa es la voz de Marichuy y demás mujeres del consejo indígena de gobierno.

Una voz radical, de los de abajo y de una izquierda de necesidades urgentes. Que muestra que un México distinto es posible. Menos injusto, con menos pobres y discriminados. La voz de los sin voz. Es el otro México, la voz de un país profundo que, por un momento, a través de la experiencia histórica y del andar de Marichuy, vislumbró el principio de esperanza, una utopía difícil pero factible, un horizonte alternativo de país que los incluya, reconozca y encuentre.       


“Una luz para compartir, para iluminar el camino, para resistir, para luchar, para incendiar al sistema capitalista y patriarcal”
Fotografía: Fernanda López.

[1] Para una reflexión más amplia de este argumento, véase mi ponencia  “Cartas a un joven revolucionario” presentada en el Foro reflexivo: Perspectivas de la lucha de clases en el 2018, Puebla, 2017. Disponible en victoriarule.blogspot.

[2] Gloria Muñoz Ramírez, Flores en el desierto, mujeres del Consejo Indígena de Gobierno. México, 2018.

[3] Ibíd.

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Miguel Ángel Suárez: RUMEC y el mural del rostro de Marichuy

A principios de este año se inaguró en la colonia Guerrero de la ciudad de México un mural del rostro de María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy vocera e integrante del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) como parte de un proyecto apoyado inicialmente por la familia del grupo Panteón Rococó y por RUMEC al cuál se sumó, la participación de Mujeres de la sexta, el colectivo Grietas en el muro entre otros.

Miguel Ángel Suárez  nació en Acapulco, Guerrero en el Hospital El sagrado corazón. A temprana edad es trasladado al estado de Veracruz a partir del divorcio de sus padres crece al cuidado de una abuela. Siendo niño junto con otro hermano emigro a Estados Unidos, después de 5 intentos entró de manera ilegal a San José California y radicó varios años en Silicón Valley.

Motivado por el maltrato y la discriminación a los trabajadores migrantes por parte de autoridades norte americanas decide estudiar Derechos Humanos y se gradúa, gracias a una beca en La Universidad de Berkeley, son los años en que junto con Malcom Shabazz (nieto de Malcom X fundan RUMEC. La Bisagra News platico sobre su experiencia en el activismo en Estados Unidos y su participación en el mural de Marichuy

Luchar contra el neoliberalismo con sus propias herramientas.

Desde nuestra plataforma Reunificación Mundial en Construcción (RUMEC)  en Estados Unidos nosotros hicimos algo imposible juntar a los negros, a los mexicanos y a los musulmanes en un solo movimiento. Cuando juntamos a los tres grupos causamos un impacto tan fuerte en las comunidades, la única manera de derrotarnos era asesinarnos y poniéndonos presos. A ese nivel llegamos porque teníamos más de dos mil personas afiliados de la industria de la construcción y teníamos todo bien organizado. Éramos intocables, hasta que se metió la CIA y el FBI pudieron destruirnos pero tuvieron que gastar mucho dinero para ello

En esas experiencias vimos que si es posible unificar a la gente; unirnos sobre algo común, independientemente de las ideologías que tenga cada quien, al final de cuentas todos somos mexicanos desde el empresario hasta el zapatista aquí nacimos, aquí estamos y lo que aquí pase nos afecta a todos directa o indirectamente, ya es el tiempo de unirnos en torno a punto en común.

Lo que nosotros proponemos es mediante la táctica del consumo, promover, principalmente, el consumo de los productos nacionales sobre los productos de las grandes trasnacionales, es algo que en el capitalismo es inevitable, ya que estamos dentro del esquema del capitalismo neoliberal y la fuerza más grande que ellos tienen es el consumo. Por eso lo más revolucionario que podemos hacer es dejar de consumir los productos de las grandes trasnacionales; si dejas de consumir la Coca Cola, el Nescafé les quitas el poder económico y político que ejercen aquí,

RUMEC es una plataforma de negocios inteligentes que generen un impacto social a través de colecciones y proyectos. La peculiaridad de nosotros es que no trabajamos con iniciativas que no tengan ese carácter social, si vienen por ejemplo de la Coca Cola y me ofrecen diez mil pesos por un comercial o me pagan un millón pero no hay impacto social no entramos.  Filtramos y evaluamos que proyecto tiene más impacto social para apoyarlo.

Por eso cuando fue lo del proyecto de Marichuy no lo pensamos mucho, porque ahí el impacto social es muy fuerte es darle representación a los indígenas en la ciudad es para que conozcan las causas del movimiento, era un impacto social muy fuerte. Eso mismo pasa ahora con nuestra participación en el ANDA. La plataforma tiene cinco brazos y están estructurados de tal forma que pueden materializar cualquier causa o cualquier idea; agro alimentos, construcción, industria y servicios. En el eje de Arte, Cultura y Educación en este quinto brazo entra lo del mural de Marichuy.

Para promover nuestros principios, nuestra colectividad usamos el arte como un medio de difusión de nuestros principios ya sea un rap, un grafiti, una película. Por eso cuando nos contactó el colectivo Grietas en el Muro lo que hacemos es meternos al grupo de la plataforma de Was app y Facebook donde tenemos una red de comunicación todos los de RUMEC y lanzamos la petición al grupo entonces nos respondió un amigo Ebrahím Hernández que es un mexicano musulmán deportado de Estados Unidos.

 Ebrahim Hernández crece en el mismo edificio de algunos de los integrantes de Panteón rococó y él me dice que el grupo le ha hecho canciones  a la comandanta Ramona del EZLN e  incluso ayudaron a la caravana de Marichuy en la ciudad de México.  También platicamos con Leonel Rosales otro integrante fundador de la banda sobre la propuesta del mural y llegamos a la idea y  la conclusión de usar el edificio donde ellos crecieron para darle más auge y difusión al mural del rostro de Marichuy. El cual fue documentado por Moisés Ayala de Vice.

El arte como Revolución.

Nosotros tenemos una casa productora que se llama RUMEC records, aquí en la ciudad de México ubicada en las lomas de Chapultepec, nuestro Director se llama Leyman Chander Vergara Ingeniero en Audio primo hermano de Jorge Vergara dueño de las chivas del Guadalajara. Tiene el estudio urderground más equipado y tiene una calidad muy nítida de audio, podemos masterizar música a cualquier calidad de audio de las mejores empresas profesionales como Sony del mundo.

Desde abril del año pasado integramos el proyecto de un sindicato de artistas de RUMEC donde estamos desde graffiteros, break dancers, disk jay, promotores, músicos, beatmakers, somos por ahora, alrededor de 50 personas en el sindicato de rap, 25 de nosotros nos vamos a registrar activos en el ANDA porque vamos a asistir a las asambleas, lo hacemos porque el objetivo de los raperos es crecer como el movimiento de rap a nivel global y eventualmente necesitaremos actores por ello la necesidad de la vinculación. Por ejemplo Calle 13 contrato a Gael García para un video.

Nosotros escogimos el rap porque es una música contestataria desde la historia de sus inicios. El acrónimo de rap significa río y arte/poesía. El rap empieza en los ochentas en el Bronx y a uno de los que se le conoce como papa del rap es al propio Malcom X, porque él rimaba en sus discursos; él usaba muchas tácticas de mímica en sus discursos, uso lo que a los negros se les da muy bien que es el ritmo. La oratoria de Malcom X, es como si le pones un bit de rap y le adelantas tantito es como si estuviera rapeando, esta sincronizada su letra como música en un algoritmo perfecto como cuando dice: “américa ist no democraty, américa ist hipocrity”  

“El horno no está para bollos” Samir Flores en Artículo 19.

Samir Flores uno de las primeras voces acalladas en el nuevo gobierno

¿Quién ejerce la violencia contra el periodismo en México? La respuesta es puntual: son autoridades en todos los niveles de gobierno. En el  periodo de Enrique Peña Nieto esta violencia creció aún más, los asesinatos de Rubén Espinoza y Javier Valdez solo son algunos de los casos mediáticos de su sexenio pero los datos duros que arroja el Informe 2018 de Articulo 19 “Ante el silencio, ni borrón, ni cuenta nueva” hablan por sí mismos: 1092 agresiones contra la prensa en el sexenio de Calderón Hinojosa 48 asesinatos y 15 desapariciones, con Peña Nieto su sexenio subió a 2, 502 agresiones, 47 asesinatos y 4 desapariciones.

En el 2018 esta organización registro, verifico y dio seguimiento a 544 agresiones, 9 asesinatos y 1 desaparición, de ese total de agresiones, 230 los agresores fueron funcionarios públicos, 86 por parte de partidos políticos y 86 por agresores no identificados. En cuanto al mapa de esa violencia el Estado de Veracruz desplazo en primer lugar de esas agresiones ocupado por lo menos desde hace 5 años por la ciudad de México.

El otro gran mecanismo para silenciar al periodismo en México ha sido la asignación de la publicidad oficial, la repartición poco transparente de ese presupuesto hace visible la corrupción y el maridaje con los oligopolios mediáticos por parte del Estado Mexicano: un sólo dato es revelador: $ 2, 919 ,020 millones de pesos, es decir el 62% fueron exclusivamente para Televisa, TV Azteca, El Universal, Imagen Televisión y Grupo Radio Fórmula, y $ 4, 930,573 se repartieron en 870 medios,

Esta parcialidad y reparto discriminatorio de la publicidad del Gobierno Federal expresa como se influye y determina en las políticas de información de estos medios favorecidos por la generosidad del “Ogro Filantrópico” también  coincide con el espacio ocupado por los comunicadores mafiosos y pantuflos que todos conocemos en su defensa a toda costa del gobierno de Peña Nieto.

El Informe 2018 de Artículo 19 titulado “Ante el silencio, ni borrón, ni cuenta nueva” ofrece un acertado diagnóstico de la situación del periodismo en México a partir de un discurso crítico, sobre todo, ante la política represiva por parte del Estado mexicano con el objetivo de establecer zonas de silencio en el país.

Los 5 capítulos del informe, en lo general ofrecen un análisis de la situación del periodismo en nuestro país desde el contexto de la guerra contra el narco por el gobierno de Calderón, además de los datos y las estadísticas en el sexenio de Peña Nieto, ello en el marco histórico de una crisis general de los derechos humanos en México que se condensa y sintetiza en la impunidad, hasta ahora, mostrada en el caso Ayotzinapa.

Estos capítulos ofrecen al lector una visión sobre los mecanismos represivos que se han utilizado desde los espacios del Poder en México para acallar a los periodistas e imponer una narrativa oficial o “verdad histórica” sobre nuestra realidad nacional. Incluye un capítulo a la investigación sobre el tema de la censura por Internet en su mayoría llevada a cabo por funcionarios públicos.

Además, este informe contiene un apartado titulado: “Agenda Mínima 2019 sobre libertad de expresión e información”, donde se ofrece a los lectores y a todos los ectantes de la comunicación en México una alternativa de solución en cada uno de los problemas señalados en este informe. Se habla, por ejemplo, de eliminar la llamada Ley chayote para ofrecer en su lugar una Ley de publicidad más equitativa y clara en sus criterios generales de asignación.

La mayor virtud desde mi lectura es ofrecer un informe integral sobre el estado actual del periodismo en México, desde los casos más conocidos como la censura de Carmen Aristegui en MVS a partir de la investigación de la Casa Blanca o la reciente disculpa pública del Estado Mexicano (sin la presentación de los responsables) a la periodista Lydia Cacho, empero registra las desapariciones, asesinatos y agresiones a periodistas de grandes, medianos o pequeños medios independientes en todo el país,

Sin discriminar ningún caso. Muestra de ello es la mención de Samir Flores comunicador de la Radio Comunitaria en Amilcingo en el municipio de Temoac en el Estado de Morelos, como uno de los primeros cuatro casos ya en el nuevo gobierno.

Es pertinente y justa esta denuncia del asesinato de Samir Flores como el asesinato no sólo de un activista social sino como un atentado a la libertad de expresión contra su trabajo en la Radio Comunitaria. En términos jurídicos esto debería ser una línea más de investigación por parte de la Fiscalía del Estado de Morelos. En lugar de criminalizar su labor social debería tratarse su ejecución política también como una represión más hacia el periodismo en el contexto del conflicto de la termo eléctrica de Huexca.

Hay un tono muy crítico hacia el nuevo gobierno en el Informe 2018 de Articulo 19, en la presentación que hizo Ana Cristina Ruelas directora de Articulo 19, oficina para México y Centro América, en la participación del ex ministro Ramón Cossío y en la emotiva intervención de Griselda Trían viuda Javier Valdez. Se trata de una pertinente exigencia crítica y de un rotundo NO al silenciamiento de los comunicadores en México.

Este Informe subraya algo crucial en el escenario político: el surgimiento de un nuevo discurso de odio desde el interior del Estado Mexicano ejemplificado en las frases lapidarias como: “prensa fifí” “radicales y conservadores” este fenómeno no es la mención de un elemento anecdótico o superficial. El asesinato político de Samir Flores muestra como la violencia verbal y discursiva puede anticipar y alimentar otras violencias. Asimismo, indica, alerta e ilustra las derivaciones represivas y autoritarias que puede tener el nuevo régimen en México.


 [L1]

 [L2]

Quién mató a Samir

Una reflexión necesaria y pertinente del periodista mexicano Arturo Rodríguez García

Notas sin Pauta

Arturo Rodríguez García

La noticia se difunde rápido. Samir Flores fue asesinado este 20 de febrero. Lo fueron a buscar a su casa, en Amilcingo, como a las 5:00 de la mañana. Salió nada más para que le dispararan cuatro veces que quizás no alcanzó a contar porque dos impactos le dieron en la cabeza.

Último episodio de nueve años de agresiones. En septiembre de 2012, el movimiento que se opone al Proyecto Integral Morelos (PIM), se había mantenido acampando en las afueras de la comunidad de Huexca, en Yecapixtla Morelos, para evitar el paso de maquinaria que intentaba irrumpir en ese paraíso de barrancas y campos de cultivo.

No hubo consulta previa, libre e informada; el propio Manifiesto de Impacto Ambiental revelaba la peligrosidad de construir un gasoducto en la zona del volcán; se pretendía invadir tierras sin más y, en conjunto, se violaba toda una gama de derechos…

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La palabra inobediente: asesinatos de periodistas en México.

Inicia un nuevo sexenio en México y un tema olvidado, en la agenda pública oficial, ha sido la libertad de los derechos humanos de  periodistas mexicanos. Se fue Enrique Peña Nieto sin resolver ni esclarecer los asesinatos de Rubén Espinoza, Miroslava Breach o Javier Valdés ni de los cientos de asesinatos y desapariciones de comunicadores a lo largo del país.

Por ello el pasado 29 de noviembre del 2018 (en el cumpleaños de Rubén Espinoza) se realizó una protesta simbólica afuera de  las instalaciones de la Procuraduría General de la República en la avenida Reforma de la ciudad de México.

El pase de lista de cientos de periodistas asesinados,desaparecidos y desplazados recordó la gravedad y los peligros para ejercer el periodismo en México.

La palabra compartida de desplazados y familiares de la victimas proporcionó una fuerza ética a la exigencia de justicia para esta grave violación a los derechos humanos y a las libertades de expresión. Esa exigencia de justicia por parte de los familiares de las víctimas incluyó al nuevo gobierno.

Cabe señalar que el tema de los asesinatos y desapariciones de periodistas mexicanos fue una ausencia y vacío en el discurso de toma de posición del nuevo Presidente el pasado 1 de diciembre en la Cámara de Diputados. ¿Una señal anticipada de la continuidad de la impunidad y la violencia? o un preámbulo silencioso en la construcción de una política de Estado que atienda estos graves e ignominiosos rezagos.

La fe en lo imprevisible: Sobre las huelgas de Matamoros y el feminismo en México.

Por Vica Rule

La historia siempre es un escenario de sorpresas y el actual surguimiento de las huelgas obreras en el norte del país es muestra de ello. El tema poco a poco se ha ido liberando de veto inicial en los grandes medios de comunicación. Frente al silencio y escepticismo de tirios y troyanos, de sectores oficiales e, incluso, de segmentos de las izquierdas sociales. Para la mayoría de mexicanos ha sido una irrupción inesperada. Empero, pese a la fuerza del movimiento y la legitimidad de sus demandas laborales solo algunos colectivos y movimientos afines rápidamente han mostrado un apoyo autentico a los huelguistas.

La sorpresa para los sujetos políticos y medios oficiales de comunicación se explica porque centralizan su atención en el análisis y los diagnósticos en torno de la macro política: el balance del nuevo régimen, las oposiciones a los megaproyectos, el nuevo presupuesto, las tácticas sobre el huachicol, el extravío de los comentaristas oficiales sobre Venezuela, los nuevos casos de corrupción, la teatralidad de las mañaneras.

No hay tiempo para la observación de los movimientos sociales, no hay tiempo para la reflexión de los reclamos ciudadanos tomando en cuenta el marco histórico, el espacio complejo de la geo política. La prisa y la inmediatez es la estupidez política de nuestro tiempo mexicano.

Tanto derechas e izquierdas no tienen tiempo para pensar en los indignados de carne y hueso; en las voces inconformes que gritan justicia. No hay pausa posible para detenerse a reflexionar sobre los malestares sociales y las nuevas configuraciones sociales. No hay tiempo para escuchar nuestra voz individual o colectiva: para escuchar el latido del corazón, lo esencial es invisible a nuestros ojos.

En lo anterior hay una paradoja porque muchos movimientos sociales, se ubican en la resistencia contra los ataques del proyecto neo liberal en México pero no pueden pasar de las luchas defensivas a las luchas ofensivas, de la minoría gregaria a las mayorías incluyentes, de la crítica anticapitalista a la construcción de referentes alternativos. En ese pragmatismo coyuntural soslayan a estos movimientos como coyunturales y evanescentes.

Sin embargo, hay un aprendizaje en todo ello, radica en que las demandas insatisfechas como las laborales en Matamoros no tienen el tiempo, ni dependen de los colectivos ni resistencias anticapitalistas organizadas, son autónomas y responden a los procesos sociales en su propio tiempo y espacio. En ello hay pros y contras, ventajas y desventajas.

Un aprendizaje mayor tiene que ver con la loza de pesimismo que hay en los activistas y militantes de los bloques de las izquierdas sociales en México. Un pesimismo que proviene más del corazón que de la inteligencia, de una subjetividad herida que de la posibilidad o imposibilidad de la esperanza. Las huelgas de Matamoros y el resurgimiento de la lucha feminista también pueden verse como intersticios y posibilidades para ampliar el camino del avance social a favor de principios laborales. Como un proceso abierto a derrotas pero también a triunfos políticos. Sí los obreros salen a las calles se fortalecen los derechos sociales; si las mujeres se manifiestan la clase política se vuelve obsoleta.

 

La marcha feminista del pasado 2 de febrero en la ciudad de México fue una sorpresa agradable por la capacidad de auto convocatoria que mostro, evidencio el divorcio entre el discurso de los políticos y las voces ciudadanas inconformes e indignadas. Una vox populi que se propaga como rumor en las marchas de mujeres: la construcción de un tímido y lento sentido común; nos están matando y la única defensa posible es la organización colectiva, la autodefensa ciudadana, la voluntad popular porque a los políticos ya no les duele las víctimas, no nos miran, ni escuchan.

Ambos movimientos son políticamente saludables porque son una bocanada de aire fresco en la vida pública nacional, nos regresan la esperanza en el futuro, la fe en lo imprevisible, porque en un escenario político actual donde las piezas del nuevo poder hegemónico ya están determinadas y los bloques opositores se reconfiguran o desaparecen. Estos movimientos populares y expresiones organizativas de la sociedad civil son los protagonistas que no han sido invitados a historia nacional: las víctimas y sus acompañantes que hoy salen a las calles a gritar justicia son las voces del México real que muestran la ficción de un México inventado por la clase política y los oligopolios mediáticos. Por eso en nuestro país, hoy ser utópicos es ser realistas